Ciclo de Protección Total: Granallado, Metalizado y Pintura

El chorreado con granalla y metalización en la industria son unos de los procesos con más éxito contra la corrosión. Y es que la protección contra la corrosión y el desgaste es una prioridad crítica para prolongar la vida útil de estructuras y componentes mecánicos. Se trata por tanto dos de los procesos más eficaces y extendidos para lograr este objetivo, que junto a la pintura forman la solución ideal como tratamiento anticorrosivo.

En la industria de la protección de superficies metálicas, la combinación del granallado (chorreado), el metalizado y como proceso final la pintura forman el sistema de defensa más robusto que existe para el metal.

  1. El Granallado: El paso  comienza con la limpieza mecánica. Mediante el granallado se proyectan partículas abrasivas (corindón o granalla de acero) a alta velocidad para eliminar óxido y a la vez es capaz de crear un “perfil de anclaje”.  Por esta razón, al estar la superficie con una rugosidad, permite que los siguientes recubrimientos se agarren y se adhieran con más vitalidad.
  2. El Metalizado:  También conocida como proyección térmica, es el proceso de aplicar una capa de metal fundido sobre la superficie. Sobre el acero limpio y rugoso que previamente ha sido granallado, se aplica el metalizado (normalmente zinc o aluminio fundido). El metalizado se fusiona con el sustrato creando una barrera que ofrece protección catódica. En la práctica esto significa que si el metal se raya, el recubrimiento aplicado permite que el acero no se oxide.A diferencia del galvanizado por inmersión en caliente, la metalización es un proceso “frío”. La pieza no se calienta a temperaturas que puedan deformar su estructura, lo que la hace ideal para piezas de gran precisión o grandes dimensiones.

La Pintura: En el último paso, la pintura actúa como un sello hermético además de darle un acabado estético a la superficie tratada. Al aplicarse sobre el metalizado, rellena los poros naturales del metal proyectado y añade una barrera química y estética. Esta combinación se conoce como “Sistema Dúplex”, el cual multiplica la vida útil de la estructura, logrando que el mantenimiento sea prácticamente nulo durante décadas. Y es que, la pintura no solo se “pega” por adhesión química, sino que penetra en los poros del metalizado, quedando literalmente “atrapada”. Esta combinación (Sistema Dúplex) dura hasta 2.5 veces más que la suma de ambos procesos por separado.

El granallado prepara el terreno gracias a la rugosidad que deja en el metal base y la limpieza que es capaz de conseguir. El metalizado aporta la fuerza técnica, la pintura ofrece el acabado final, creando un blindaje impenetrable contra la intemperie.

En la industria en general, el metalizado antes de pintar se utiliza para maximizar la resistencia a la corrosión y garantizar la adherencia de la pintura. Algunos ejemplos de uso son estructuras de acero, componentes de automóvil, mobiliario urbano, piezas de maquinaria, tubería diversa, piezas del sector naval y sector petroquímico.

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